Los signos de puntuación

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El uso de los signos de puntuación es una discusión que parece interminable; algunos literatos -como Gabriel García Márquez- afirman que son innecesarios al igual que la ortografía; por el contrario, los gramáticos "ortodoxos" dicen que es imposible una escritura coherente sin un uso adecuado de dichos signos. Hay otros más "neutrales" que intermedian entre ambos extremos -como Daniel Cassany- quienes reconocen que las normas gramaticales sí son funcionales y útiles para la composición del texto escrito, pero que no tienen por qué ser el "centro" y lo más relevante en la escritura. ¿Usted con cuál de los tres puntos de vista está más de acuerdo, pensando en la escritura desde su formación profesional, y por qué?

Si no hay signos de puntuación lo único que se tiene es una secuencia o cadena de caracteres, que de tener significado alguno, sería variable. Por ejemplo, la oración: «Irás volverás nunca en la guerra morirás», para algunos habla de alguien que irá, volverá y que nunca en la guerra morirá, mientras que para otros éste alguien irá, nunca volverá y en la guerra morirá; es imposible determinar cual es el significado correcto sin indagar en quién escribió la frase o sin necesitar de alguna aclaración adicional.

A falta de signos de puntuación estamos susceptibles de dar a entender algo completamente diferente a lo que tratamos de expresar y en un ámbito profesional resulta demasiado delicado jugar con la ambigüedad. Podemos condenar cuando estamos tratando de liberar, podemos estar negando y dar a entender que estamos afirmando. Contratos, formulación de proyectos, cartas, propuestas, serán muchas y diversas las situaciones en las que nos veamos obligados a recurrir a la expresión escrita y es necesario que haya una interpretación común de lo que escribimos y tratamos de expresar, por eso debemos considerar que al escribir, lo hacemos para terceros y no para nosotros mismos. Un compilador arroja error a falta de “:” (dos puntos) en una expresión, pero una persona no detiene su lectura por la ausencia de estos y puede entonces así malinterpretar significados o entender erróneamente lo que se trataba de expresar. Es mucho más difícil escribir para las personas, aunque hablen nuestro mismo idioma, que para las máquinas.

Los signos de puntuación tienen un 10 en la escala de importancia. Por ello comparto la opinión de aquellos que reconocen que sin los signos de puntuación no hay escritura coherente. Aunque a mi parecer, existen signos de mas, signos que no tienen una razón de ser, claro esta, soy ingeniero y no licenciado en lengua.

CRM en las biliotecas

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En el entorno cada vez más dinámico en el que se mueven los sistemas de información, se reflejan diversas necesidades informáticas. El mercadeo moderno, apoyado en las tecnologías de información y comunicación (TIC), pone al alcance de las organizaciones e instituciones diversas maneras de establecer relaciones con los clientes, cuyo fin primordial es conocerlos detalladamente, para conservar y cultivar una relación a lo largo tiempo. Una de estas maneras, es la estrategia llamada Customer Relationship Management (CRM).

¿Podría la estrategia CRM ayudar a las bibliotecas a estar más cerca de sus usuarios? En este nuevo mundo “on line” donde la gente puede obtener información desde cualquier lugar y a través de diferentes medios, en el que predomina Internet, a este nuevo mundo deben adaptarse las bibliotecas. El CRM como estrategia de negocios busca a partir del aprendizaje de los gustos y preferencias de los clientes ajustar sus servicios y productos a las necesidades individuales de cada cliente. En su aplicación a la biblioteca universitaria, se pretende hacer de la biblioteca el principal punto de referencia para la obtención de información que muestre personalización en cuanto al acceso de ésta.